“Ahora todos las desarrolladoras de videojuegos tienen una agenda que cumplir, quieren meter mujeres, negros, trans y homosexuales para demostrar lo diversos que son. Putas feminazis…” Siempre la misma mierda.
Hoy en día no se ve con buenos ojos decir que eres feminista, y menos que exista un cambio en sectores donde prevalece la figura masculina. Los videojuegos no son una excepción y os voy a refrescar la memoria con algunos ejemplos. En 2018 con “Battlefield V”. Decidieron meter mujeres y se montó un chocheo importante. La caja de comentarios del tráiler se llenó de gente diciendo burradas como: “No os preocupéis chicos, podemos violarlas y luego usarlas de escudo humano”. Ese día sentí miedo, rabia, vergüenza y luego me deprimí… Me deprimí mucho. Nos vamos a una de la más sonada en los últimos años, Abby en “The last of us 2”, que obviamente no era realista porque genéticamente las mujeres no musculamos. Pero luego te ponen a personajes como Quiet en “MGSV”, o Kainé en Nier Replicant prácticamente desnudas con narrativas enrevesadas para justificar que se le vea el alma y entonces ahí no pasa nada porque se la pueden cascar agusto. He escuchado a gente decir que Quiet es un bueno personaje… No digo más.
El videojuego es un medio cultural que lógicamente se inspira en su sociedad y circunstancias, así que es lógico que se haya creado esa cultura misógina porque es lo que había, qué le vamos a hacer… Pero los tiempos cambian y por ende la cultura. Los “Gamers” están empeñados en que todo siga igual. Las protagonistas tienen que seguir siendo muñequitas para que el “muchomacho” de turno las rescate y el colectivo LGBT+ existe pero que no se metan aquí. Se están empezando a meter personajes LGBT en juegos “triple A”, pero suelen venir acompañados de un trasfondo lleno de penurias. Si el personaje es femenino, hay que subrayar que es femenino. Que puede hacer lo que sea que esté haciendo aunque sea una mujer, pero si es masculino no.
Poco a poco los desarrolladores van rompiendo estas barreras y el cambio se va haciendo más evidente. En sus últimos juegos Sony tiene como protagonistas mujeres que no se ajustan a los cánones de belleza y su comportamiento de aleja de clichés. Aloy es mi favorita, viví su historia libre de los prejuicios que me rodean. Daba igual su físico o sexo porque nadie lo comenta en todo el juego, es una más. Y a todos nos gusta ser uno más sin que nadie nos señale. Hablando de Aloy seguro que todos sabéis la movida con decir que es fea. No se está celebrando la diversidad, se pelea que las cosas no cambien. Los jugadores que siguen con las pataletas de que Aloy no sea Quiet abundan y por mucho que lloren estos personajes están para quedarse. Los videojuegos antes eran algo de frikis, de hombres, pero lo que no parecen saber es que siempre hemos estado ahí… Pero en silencio.
Este silencio es una consecuencia de los abusos. Que consiguen que nos apartemos del foco para irnos a comunidades donde solo haya mujeres o ir por directamente por libre. Privándonos de todo lo que una comunidad diversa tiene que ofrecer. En mi caso concreto disfruto jugando “Tekken”, pero cuando al fin decidí meterme en la comunidad el primer comentario fue recriminarme que me estaban ayudando porque era una mujer… Cuando intenté jugar más “profesionalmente” me ponía nerviosa y los combos sencillamente no salían, así que mi contrincante se mofo de mí. Otros optaron por cambiar su comportamiento cuando estaba presente añadiendo que no se dijeran tacos porque había una señorita. Dejé de presentarme al torneo para más tarde no volver. Intente ser una más en una comunidad que no me quería. Estas personas estaban negando la diversidad, y con ello cerrando la puerta a otras mujeres.
Entiendo lo complicado que puede ser ver este tipo de cosas si estás del lado “acomodado” (sin ofender), pero la hora de abrir los ojos llegó hace tiempo. La diversidad dentro de las comunidades es maravillosa. Nos ayuda a ver y explorar otras perspectivas, para que poder experimentar desde varios ángulos.
Ya sabéis que el ser humano es una criatura social (yo no), así que dejar a otros de lado es contraproducente. Y estos “GaMerS” que se empeñan en que el mundo siga siendo marrón porque siempre ha sido marrón se están robando así mismos un mundo lleno de color. Porque como se dice por ahí, el que viaja no es racista.