Porque sí, puedes jugar observando
En muchas, muchísimas ocasiones he terminado un juego, pero como espectadora. Cuando era pequeña y no tenía las capacidades para acabar ciertos juegos, era espectadora activa de los juegos que mi madre jugaba. ¿A qué me refiero con espectadora activa? Pues a lo que suena. Miraba a mi madre jugar y activamente aportaba mi granito de arena, indicando cómo llegar a lugares o cómo derrotar a un enemigo. Alguna vez que otra jugaba estos juegos tradicionalmente, con el mando entre las manos. Pero mi yo de 10 años brillaba en la orientación. En serio, soy buenísima.
Hay mil maneras de disfrutar los videojuegos. Con el mando entre las manos es la más obvia de todas, porque al final el videojuego es un medio interactivo. Pero estar en el papel del espectador no quiere decir que estés limitado estar callado cómo lo harías en el cine. Voy a daros mi ejemplo con Red Dead Redemption 2. Jugablemente los juegos de rockstar no me interesan, pero las historias que cuentan no son moco de pavo. Mi relación con Arthur Morgan mientras mi pareja lo controlaba a los mandos, fue como espectadora. Todas sus aventuras como forajido me atravesaron el corazón como una flecha y a día de hoy es de los personajes que más quiero. Conecté con la historia a niveles muy personales y tras ver los créditos ambos teníamos la misma cara. Mi experiencia no fue muy diferente por no tocar el mando. Me perdí las sensaciones que da su jugabilidad, pero me llevé todo lo demás.
Uno de mis títulos preferidos es Silent Hill 2, me lo pasé por primera vez como espectadora. Puedo escuchar los tonos con retintín: “Si no lo has jugado con tus manos de principio a fin, no te lo has pasado” Ok, Boomer. Ayudé a mi madre a solucionar los puzzles, a llegar al hospital y a derrotar a Pyramid head. Puede que apenas tocara el mando, pero si me dices que no me lo he pasado argumentando esto, puedes decirle a mi madre lo mismo por no solucionar los problemas sola. Para nosotras fue una experiencia igual de válida que la que pudo tener tu tío jugando solo, y a día de hoy hablamos en plural sobre la experiencia que el juego nos brindó. Terminamos el juego juntas.
Hoy en día puedes reflexionar todo esto a través de los streamers. Estás viendo a tu streamer favorito disfrutar de un título, Minecraft, por ejemplo. Puede ser un juego que no te interese jugar, que no te pasarías en condiciones normales. Pero gracias a tu papel de espectador, pasivo o activo, estás disfrutando del título. Igual te enamora tanto que decides ponerte a los mandos. Cuando derroté a mi primer jefe en Bloodborne, animé a mi pareja a pasarse todos los Souls sin darme cuenta. Siempre gana alguien.

Ser espectador activo es cómo ayudar a alguien a aparcar. Ayudando con la perspectiva del que ve desde fuera.
Una de mis amigas más queridas no es fan de los videojuegos, pero suelo streamear mis partidas solo para ella. No le gustan, pero disfruta viendo cómo juego. Mientras daba lugar una batalla en The Last of us 2, ella estaba al otro lado de la pantalla, gritando, animándome y viviéndolo como nadie. Disfrutó el juego a su manera.Como espectadora, he podido disfrutar de muchas aventuras que nunca habría llegado a jugar, y salvo ciertas ocasiones que el gameplay es la experiencia en sí, hemos compartido lo mismo. Observando ha sido otra forma de disfrutar del medio con más personas. Ya sea jugando con mi madre, mi pareja o stremeando para mi amiga. Nunca voy a darle la razón a aquellas personas que dicen que sólo puedes disfrutar los videojuegos con el mando entre las manos, todo el servicio streaming caería si fuera así. Para mi, ver pasear a Arthur Morgan por aquellos bosques mientras mi pareja sostenía el mando, es válido. Completé Red Dead Redemption 2.