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Era una persona tranquila, pasaba mucho tiempo solo y jugaba videojuegos

Y por supuesto jugaba para evadirse de la realidad

En Netflix últimamente ponen documentales de absolutamente todo y a mi señor le gustan mucho, así que acabamos en uno que iba sobre crímenes en internet. Sonaba chulo hasta que el primer caso iba del “swating”, una práctica que hacen los anormales haciendo llamadas falsas a la policía para que te hagan redadas y cosas chungas mientras estás de directillo en Twitch. Total, que empiezan a hablar del chiquillo que hacía esas llamadas, no sin antes enseñarte a una chavala jugando a los sims para evadirse de la realidad porque la vida es una mierda y una vida alternativa mola más (yokesékillo.com) para que te acabe contando que es la ex, que el chiquillo jugaba videojuegos y que online era otra persona. Mientras te cuentan la movida salen los polis hablando de los videojuegos en plan boomer que olía a cerrado desde mi sofá. Una peste de las que marean. Supongo que jugar online te prepara para la guerra o es hasta peor que la guerra para esta gente.

Al ratito te empiezan a describir cómo es el chiquillo. Igual aquí os dejo rotos, pero resulta que era, ¡Atentos! Muy tímido, reservado, introvertido, de pocos amigos, jugaba muchísimo a videojuegos y era muy violento en estos. Igual os suena toda esta mierda porque al 80% de los criminales te los presentan así.

¿De qué va todo esto?

Estoy particularmente cansada de esta narrativa en la que los jugadores somos unos parias sociales que buscan una vida alternativa sin preocupaciones porque se nos hace muy cuesta arriba la realidad diaria. Personalmente yo no juego para escapar de nada, juego porque me gusta, punto. Y por favor no se me pongan nerviosos, ¿vale? Hay gente que juega para evadirse, pero yo no conozco a nadie.

Mi punto aquí es que se nos trata como a desequilibrados mentales que no somos capaces de vivir una vida adulta plena y a la vez disfrutar del ocio que son los videojuegos. Porque si juegas es porque eres un bicho raro muy tranquilito y de pocos amigos. Cómo introvertida estoy acostumbrada (y bastante hasta los cojones~~) de que algo tan básico como mi personalidad sea algo que “arreglar” porque no soy “normal” y que se debe por supuesto a que tengo algo malo en la cabeza. Que me han llegado a decir que tengo autismo y fobia social una cantidad de veces que os juro que sería millonaria si me dieran un euro por escucharlo.

Los videojuegos son algo bastante nuevo y no llevan con nosotros ni un siglo, así que como pasa con todo lo nuevo, acaba demonizado por los viejos que no tienen intención de darle una oportunidad. Está mal ser un adulto funcional y que te gusten los videojuegos porque eso es cosa de niños, está mal ser un adulto feliz y ser introvertido porque estás mal de la cabeza y te estás perdiendo la vida. ¿Sabéis el discursito boomer de que antes los niños leían más? Cómo se les llena la boca y el facebook de imágenes de niños con el cuello roto leyendo en el móvil… Pues antes leer estaba mal visto y eran el diablo hecho papel. Creo que nos suena esto, ¿eh? 

 ¿A qué viene esta narrativa entonces?

A mi parecer viene de un miedo acompañado de desinterés y un sentimiento de superioridad.

La salud mental está muy en boca de todos a día de hoy, pero mi abuela lo aprendió hace nada. Esto es algo más nuevo que los videojuegos para muchas personas y aún así se sigue haciendo una caza de brujas para saber el detonante de aquella persona que mató a su familia con una katana, porque no se habló (ni se quería hablar) de su estado mental, la culpa fue de los videojuegos. Porque es más rápido y te quita de líos.

Es muy común ver a la prensa tachar al criminal de introvertido como algo malo, peligroso y a vigilar por el bien de tus hijos. Es muy común destacar sus hobbies, que pasa mucho tiempo online por los videojuegos en los que tienen realidades alternativas donde el susodicho daba rienda suelta a sus fantasías de violencia en juegos de tiros donde ganas matando. (Esto mismo lo dijeron en antenatres). Les encanta decir que los videojuegos nos hacen violentos a pesar de que se han hecho no sé cuantos estudios diciendo que no. En las televisiones se nos trata de enfermos que pasamos 14h jugando mientras esto se retransmite para una generación que ha pasado la vida viendo televisión 24/7. En las series se nos representa como inadaptada, gente rarita que apenas sabe ir a comprar el pan con personalidades paranoicas. (Te miro a ti Big Bang Theory). Nuestra imagen pública es de gente que no molesta mucho y que son mú grasiosos o de psicópatas en potencia que pueden estallar en cualquier momento.

Es momento de educar a este tipo de personas y demostrar que un videojuego puede ser igual o más enriquecedor que un libro. Que los videojuegos merecen el mismo respeto cultural que una película. Que las personas que nos ponen en documentales, televisión y prensa no solo consumían videojuegos, también consumían películas, televisión y libros. Y sobre todo ya va siendo hora de dejar de destacar rasgos naturales de otras personas como algo negativo y que por casualidad consumía videojuegos porque al igual que los videojuegos, los introvertidos tampoco somos peligrosos.

El miedo y el desinterés se nota al hablar de los videojuegos como el problema de los jóvenes para no ponerse a analizar la salud mental de los mismos y hacer cambios en cosas significativas mientras se sueltan discursitos del “yo se más porque he vivido mucho” desde el desconocimiento. Esta gente puede etiquetarme como desequilibrada y peligrosa, pero no quieren oír que he acompañado a un padre y su hijo en un viaje redentor. Tampoco quieren escuchar aquella vez que paseaba por praderas prohibidas para salvar a mi amada. Ni cuando lloré porque no es oro todo lo que reluce en el lejano oeste. No… ellos quieren echarme el muerto de no querer reconocer donde está realmente el problema. Y a mí no me da la gana.